Félix,1991. Un sistema del tacto

Fabián Videla Zavala

Resulta curioso volver a pensar un reencuentro que, esta vez, sucede 30 años más tarde. En Las luchas del deseo (Pólvora, 2020), al reeditar en un montaje/desmontaje Cartografías del deseo (1989) y El devenir de la subjetividad (1998), es puesta en tránsito la impronta del contacto, mas no el problemático motivo -demasiado protagónico- del rescate. Sin duda, un libro que se sitúa en lo que fue el paso de Félix por Chile en 1991; en la opacidad de volver a pensar lo que ha sido el recorrido de una visita que nos arribó en un momento convulsionado, donde eran aún inimaginables los tormentosos alcances de la postdictadura. En efecto, Guattari visitó nuestro país un año antes de su muerte, en pleno proceso de “democratización” de América Latina. También, dicho sea de paso, fue la instancia en que el discurso intelectual/académico chileno precisó la tecnificación del discurso social y biopolítico. Hoy, cuando se hacen cada vez más palpables los síntomas del fracaso de una fuerte tradición del pensamiento que intentó perfilarse de transición, la visita de Félix se presenta como la oportuna interrogación de una serie de tensiones en el cuerpo social. Hoy, precisamente, cuando en lo que respecta a la disciplina filosófica se hacen cada vez más evidentes las complicidades y efectos desarrollados por una tradición universitaria filosófica-heideggeriana/derechista[1], y sus torpes estrategias en la postdictadura.

Ahora bien, Las luchas del deseo recompila, secretamente, una serie de preguntas que incluso exceden lo que fue el paso de Guattari por Chile ¿Cómo se desenvuelve el vínculo entre escritura y pasado? ¿Cómo nos relacionamos con un escrito de hace treinta años? ¿Por qué nos es tan familiar circunscribirlo al filo biográfico? ¿Por qué la herencia e historia se nos develan con tanta facilidad como puntos cardinales para volver a ese encuentro? Ante posibles monumentalidades no enunciadas que se desprendan de Las luchas del deseo, la clave de lectura que aquí sostendremos es la siguiente: la lectura siempre implica un tocar. Y, esa necesidad del tocar, en nuestro presente errático se alza con mayor intensidad. En efecto, el cuerpo social ha interpelado fuertemente las tradiciones del pensamiento que han demarcado las últimas tres décadas. En múltiples lugares y registros se escuchan las exigencias de nuevos imaginarios, estrategias y procesos de subjetivaciones colectivos.

En una entrevista de Nelly Richard para la Revista de Crítica Cultura, Guattari señala lo siguiente: “En lugar del intelectual con “l” mayúscula, creo en el desarrollo de agenciamientos intelectuales colectivos. La intelectualidad y la sensibilidad se desarrollan más siempre en el cuerpo social”[2]. En este punto, volver a tocar los vestigios de la visita de Guattari a nuestro país nos retrae a los intentos por pensar, en aquel ascendente capitalismo mundial integrado, un proceso de subjetivación revolucionario y coherente en sus modos de acción. La estética, en efecto, como señala Félix Guattari en su último texto antes de morir, Caosmosis (1991), es la ciencia de lo sensible. Más que una teoría de lo bello, el texto de Guattari decanta hacia una indagación sobre el contacto entre los cuerpos, el sistema del tacto y la epidermis. Bifo remarcará esta clave de lectura al sostener que en Guattari: “El cuerpo emocional es el lugar donde se desarrolla la más delicada y extrema de las batallas”[3].  Esas estrategias de postdictadura en conjunto al fascismo que nos recubre corporalmente hoy en día imponen una clara disposición en los afectos: hacer del odio una pasión. La sensibilidad ha sido arrastrada -por técnicas, mecanismos de subjetivación- a una monotonía existencial cercana a la anestesia: algo invade nuestras conductas cotidianas. Para algunos diagnósticos más severos, nos encontramos en una pérdida total del sentir, orquestado por una inagotable violencia policial, el exterminio masivo del ecosistema y las cada vez más asfixiantes políticas de control social, dando a entender que significantes como “transición y democratización” adquieren su carga semántica únicamente desde los de “autoritarismos y (post)dictadura”. A contrapelo, desde una visión nancyana, la fórmula de Guattari del “contacto-entre-cuerpos” nos sitúa en un pensamiento del acontecimiento y de un intercambio que no es en modo alguno una fusión: el entre es el vacío de lo posible, en donde el contacto, el tocar, es un acercamiento, una afección y un alejamiento. El fascismo es precisamente el contacto absoluto, sin entre, en donde todo se fusiona.

En ese sentido, y volviendo a la idea de estética en Guattari, el cuerpo sensible será el lugar donde tiene lugar la batalla más decidora. De aquí, la importancia de volver (a tocar) lo que fue una de las venidas más significativas -si atendemos el vínculo entre el pensamiento y la acción política. ¿Qué nos dice ahora, en un contexto en que los cuerpos no han dejado de desaparecer, mutilados, violados, congelados en las fronteras, condenados a condiciones inhumanas de trabajo? ¿Qué batalla, entonces, está en juego? la paradoja de una higienización emocional, racial, corporal e incluso afectiva. Atendiendo dicha impronta, en la presente crítica, más que intentar dar un recorrido conceptual a En las luchas del deseo, daremos énfasis al tocar. El tocar entendido como un concepto/movimiento/afección distribuido a lo largo de su obra.

Deparar en cómo el pensamiento (en este caso bajo la unidad del “libro”) debe leerse siempre como un multiplicador de las formas de acción políticas. Esta será la clave de volver a él y no la forma quieta que recibe una herencia. La confección de un libro –en este caso- recopilatorio, nos plantea el problema de cómo pueden leerse los libros: su producción de sentido, los márgenes que vienen a significar tanto en sus lugares de recepción como circulación y los efectos performativos que le acompañan. La escritura, así, se perfila como algo no reductible al archivo o la memoria; no como el desdoblamiento material de un mensaje inmaterial, sino la escritura entendida en su capacidad -siempre actual- de revivir un acontecimiento en tiempos de otros acontecimientos y revueltas.

En suma, Las luchas del deseo es por lo tanto una vuelta al tacto. En la vibración e intensidad electrizante que nos proponía Félix junto a Deleuze, donde encontramos esa insistencia que hilvana la estética y la política, los cuerpos con los afectos o, si se prefiere precisar la terminología, las máquinas con su dimensión molecular. Será, por tanto, un continuo de escenas múltiples y no una reconstrucción de lo que fue una escena. No tendríamos que volver al libro pensando ¿qué significa una herencia a más de 30 años? Cuestión que nos lleva a la reconstrucción forzada de un relato demasiado quieto, proclive a su captura dentro de otros quietos relatos: lo biográfico, la historia de la psicología o la filosofía en nuestro país. Por el contrario, Las luchas del deseo es ante todo una experiencia de lectura, del tocar: Pero, sobre todo, del resistir y experimentar, tal como enunció Félix en su entrevista con Nelly Richard:

“Lo poco que conozco de América Latina me hace pensar que existen fuertes capacidades de resistencia a lo que llamo el laminado capitalístico de las subjetividades. Por tradición de luchas, por sobrevivencia étnica, por la enormidad de los problemas ecológicos, demográficos, urbanísticos, etc. (…) Me parece que el laboratorio futuro está en América Latina, y que es ahí donde se debe tratar de pensar y experimentar”[4].

AutorFélix Guattari
TítuloLas luchas del deseo. Capitalismo, territorio, ecología.
Número de ediciónPrimera Edición
EditorialPólvora Editorial
Páginas327
Año de publicación2020
GeneroPsicoanálisis, Filosofía, Política
PVP (Precio de Venta Público)15.000 (CLP)
ISBN978-956-9441-35-6

[1] Nos referimos a la sombra de Grassi, intelectual italiano fascista, quien cimentó los estudios actuales del conocimiento filosófico. Una complaciente biografía del autor puede ser consultada en https://revistasantiago.cl/pensamiento/ernesto-grassi-del-humanismo-del-renacimiento-a-los-fascismos-del-siglo-xx-con-un-desvio-por-chile/

[2] Debates críticos en América Latina 2, Editorial Cuarto propio, Santiago, 2008, 203.

[3] Berardi, Franco. “Narración del encuentro con el pensamiento de Guattari. Cartografía visionaria del tiempo que viene”, Cactus, Buenos Aires, 2013, 49.

[4]Debates críticos en América Latina 2, Editorial Cuarto propio, Santiago, 2008, 204.