Alien phenomenology (Parte 2)

Por Fabián Videla Zavala

“Estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable, que no respeta a nada ni a nadie”

Sebastián Piñera

En la entrega anterior1 se reflexionó en torno a la paranoia propia de la axiomática capitalista, bien descrita por Gilles Deleuze, como la emergencia de ese otro en el cuerpo social. También, los modos en que el desarrollo tecnológico se dispone en su afán continuo de subsistir un proceso de búsqueda por la (des)realización –de perpetuar– un proyecto de humanidad a concretar; llámese esto último humanismo, ilustración, patria o inclusión social. 

Así nos enfrentamos a los discursos tecno-escatológicos del fin de los tiempos, los distópicos escenarios que nos aparecen como augurios de un futuro que se nos muestra, por todas partes, poco prometedores. Como señala en tono profético Nick Land en Fanged Noumena: “Nada Humano saldrá con vida del futuro” (75). Frase a la que luego agregará, quizás de manera estremecedoramente anticipada, una figura que no nos puede dejar de recordar a Siri, Alexa o la recientemente y espeluznantemente sexualizada SAM2: “La Inteligencia Artificial está destinada a emerger como un alien feminizado, capturado como una propiedad privada” (75). 

Entre el código y la piel, transita, el control cibersensitivo del cibercapital: la disposición continua del cuerpo para el desarrollo técnico y comercial. Dicho de otro modo, los cuerpos son nexos de entrada y salida de flujos, canales informativos, fragmentos sensibles, codificaciones y sobrecodificaciones. Todo ello responde a nuestro presente, completamente comprometido con una algoritmización de la realidad y la sensibilidad, tal como un episodio de Black Mirror en que se banean personas, rasgos faciales y pieles. ¿En qué deviene ese otro? ¿Qué modos de resistencia puede concretar? ¿Cuáles son las posibilidades de emergencia simbólica, cultural, epistemológicas o estéticas? 

En este breve texto abordaremos algunas conceptualizaciones sobre la categoría de “alien” dentro de los márgenes del pensamiento contemporáneo de la última década. Para posteriormente retomar la tesis descrita en la entrega anterior, a saber, existe un vínculo directo entre la violencia conceptual que se escribe a través de las nuevas tecnologías y el miedo al xeno.  No obstante, eso otro hoy parece ser una categoría de difícil localización. 

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Ian Bogost en su libro Alien phenomenology (2012) desarrolla algunas ideas presentes en el “giro realista” del realismo especulativo. Entre ellas, destacamos dos aspectos fundamentales para su desarrollo, las cuales revisaremos a continuación:

  1. La problematización a los fundamentos antropocéntricos de la filosofía.
  2. Una revisión al materialismo, el realismo y la metafísica especulativa. 

Siguiendo el retorno a la metafísica mediante una “fenomenología universalizada” propio del realismo especulativo de Graham Harman, Bogost, articula la noción de una fenomenología alien que incluya todo eso no reductible a la captación del aparato cognitivo humano. ¿Qué significa eso? ¿Cuales son los contornos epistemológicos y ontológicos de esa nueva vuelta al realismo?

 Las cosas existen independientemente de toda esfera humana. La naturaleza es una constelación de objetos y no una aproximación subjetiva o una reconstrucción a posteriori. En este quiebre la fenomenología alien se inscribe en las corrientes posthumanas, esa escisión entre un mundo humanista y, su contraparte, las experiencias no-humanas: las vivencias de las cosas por ellas mismas. Se tratan de dos realidades que cohabitan, dos mundos que se imbrican mutuamente.

Es decir, el acceso fenomenológico a lo real no es exclusivo del propio sujeto. No obstante, no por ello podemos renunciar al ejercicio especulativo de la metafísica, es decir, intentar acceder cognitivamente a ella mediante el ejercicio especulativo. En ese sentido lo alienígena en Bogost es una metáfora por pensar una fenomenología que incluya eso otro, ni humano ni extraterrestre, sino los objetos más allá de todo solipsismo. Todo ello producto del diagnóstico en que las categorías tradicionales ya no dan abasto para describir los nuevos fenómenos. Un vértigo se asoma entre el tiempo teórico y el de los fenómenos donde hay una relación puramente asincrónica. 

Ahora bien, lo “alien” en Bogost marcará un primer hito conceptual sobre el cual, posteriormente, corrientes como el acerelacionismo expandirá en su dimensión política. La estrechez entre ambas corrientes filosóficas inscritas en el desarrollo de la web 2.0, marcan el primer movimiento filosófico articulado plenamente en el espacio digital. Tal como señala Mark Fisher, en la recientemente entrevista traducida e incluida en la compilación K-punk 3

Pero los blogs siguen haciendo cosas que no se pueden hacer en otro lado. Un ejemplo sería la manera en que el realismo especulativo se propagó a través de ellos. Originalmente concebido como un término que describía el trabajo de los filósofos Ray Brassier, Graham Harman, Ian Hamilton Grant y Quentin Meillassoux, el realismo especulativo tiene hoy una vida propia en internet (2021, 158-9).

Por otra parte, el Xenofeminismo (XF) de Helen Hester es la articulación de una respuesta por parte de “las hijas rebeldes de Donna Haraway”, un manual de combate del activismo tecnológico, una radical crítica a la lógica reproductivista, la reivindicación de las tecnologías del autocuidado, el hackeo de objetos y una respuesta a la constante afección de la tecnología por ese otro, lo xeno. En esta acepción, lo alien guarda una relación mucho menor –con los imaginarios extraterrestres– que con el fascismo recalcitrante por finiquitar a ese otro. Existe un miedo fundacional de la política por el Xeno, cuando Hester declara la impronta de concebir un pensamiento libre de toda pureza, señala, la radical urgencia de dejar de reproducir el germen del fascismo:

En cierta medida, es posible definir al xenofeminismo, o XF, como un trabajo de bricolaje que conjuga los aportes del ciber feminismo, el posthumanismo, el aceleracionismo, el neorracionalismo, el feminismo materialista y otras corrientes de pensamiento, en un intento por forjar un proyecto a la medida de las condiciones políticas contemporáneas. Lo que el xenofeminismo busca ensamblar a partir de esta larga lista de influencias no es una posición política híbirda –noción que sugeriría la existencia de un imposible estado anterior no híbirido– sino una que esté libre de la “infección de la pureza” (Hester, 2018:13).

Hester nos permite elucidar la idea de una xenocomunidad que diseñe nuevas formas y maneras de estar juntos. Próximo a la premisa acerelacionista de que toda sociedad como alternativa al capitalismo debe emerger de las propias fauces de sus vicisitudes, entre los márgenes de la aceleración y el colapso. 

Notas

  1. https://revistarizoma.com/2021/06/11/alien-phenomenology-parte-1/
  2. Apenas la compañía Samsung estrenó su nueva asistente digital, comenzaron a proliferar en internet las imágenes sexualizando y erotizando la imagen 3D de la asistencia virtual.

Referencias

Fisher, Mark (2021). K-punk 3, Buenos Aires: Caja Negra.

Land, Nick (2019). Fanged Noumena vol.1, Barcelona: Holobionte.

Hester, Helen (2019). Xenofeminismo, Buenos Aires: Caja Negra.