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Espacio crítico

La condición mítica de la naturaleza en la ciudad contemporánea.

por Laura Rodríguez

La naturaleza crecientemente se ha convertido en el mundo contemporáneo en un artefacto al servicio del capitalismo, socialmente producida y consumida (Smith 2008) y en el caso de las ciudades con bordes de agua, especialmente instrumentalizada para producir renta (Hidalgo, Rodríguez y Alvarado 2018). Las condiciones de sitio de las ciudades lacustres, marinas y fluviales han abierto nuevos nichos de inversión en el contexto del desarrollo inmobiliario, donde la naturaleza acuática ejerce un rol protagónico, no solo para las inversiones públicas y privadas, sino también para el retorno económico incremental de éstas. 

La presencia del agua crea una singularidad en el proceso de producción de naturaleza, donde los objetos constitutivos del borde urbano-acuático y sus alrededores, refuerzan lo que Adorno llamo “una sociedad cosificada” (2008). Una sociedad productora de fetiches, anclada en un pensamiento mítico, cuya relevancia está en ser dispositivos enunciativos de la modernidad. Es bajo esta premisa que el proceso de producción de naturaleza, en los emplazamientos inmobiliarios de las ciudades acuáticas, supone una relación mítica entre la naturaleza, los objetos y los seres humanos y no humanos, con el propósito de fomentar una rentabilidad creciente del espacio urbano. 

La dificultad aparente de problematizar la naturaleza, bajo una condición mítica en la modernidad, es que esta proclama precisamente el ocaso del mito. En la actualidad es más evidente que nunca la abundancia en adelantos científicos y tecnológicos, y con esto la humanidad finalmente exhibe triunfante el haber conseguido liberarse de la opresión del mito (Kent 2017). No obstante, el pensamiento mítico está lejos de abandonarnos, o por lo menos podría resultar una materia discutible en opinión de Cassirer “No existe fenómeno natural ni de la vida humana que no sea capaz de una interpretación mítica y que no reclame semejante interpretación” (1968, 65). Esto en gran medida porque para Cassirer la estructura del pensamiento mítico es similar a cualquier otra lógica, ya sea en las artes o las ciencias, “Toda formación conceptual se caracteriza por el hecho de contener en sí un principio determinado de interconexión y secuenciación, no importa en qué ámbito y en que material pueda realizarse, si en el de la experiencia objetiva o en el de la mera representación subjetiva” (2019, 37). 

¿Entonces que es el mito?, Walter Benjamin define una trayectoria para responder este cuestionamiento donde al menos este podría tener cuatro significaciones; Como un pensamiento falaz, como una compulsión, como un artefacto metafórico y como tiranía humana. Esta última es ciertamente la que prolifera en la expoliación del entorno, las energías destructivas que rodean al relato mítico y la hegemonía de la forma mítica se manifiesta en nuevos aspectos, desencantando a la naturaleza, señala Mali (1997).

Siguiendo las ideas de Cassirer y Benjamin, la ciudad -siendo el principal sitio de progreso- es al mismo tiempo un monumento a la tiranía humana sobre la naturaleza, y esto se produce a través de un proceso interconectado entre la conquista y la subyugación de la misma. Mediante la secuenciación, mencionada por Cassirer, la ciencia y la tecnología, ofrecen la posibilidad de un progreso continuo, y con esto hacen del mejoramiento permanente, uno de los aspectos míticos del capitalismo. Para Vargas esto último es concordante con los planteamientos de Benjamín en el siguiente sentido, “Benjamin homologa el paganismo, el capitalismo y el cristianismo con las formas míticas de culto” (2019, 128). Por lo tanto, la naturaleza es socialmente producida y más específicamente, la naturaleza es progresivamente un artefacto al servicio del capitalismo en el mundo contemporáneo. Esto de acuerdo a Braun y Castree se produce a través de la representación en ambos sentidos, material y discursivamente (1998).

La secuencia se estructura de modo de ordenar las operaciones de tal modo que cada una está determinada por las anteriores. De esta forma un primer paso para construir el mito de la dominación de la naturaleza, será lo que Benjamin llama la “cosa fosilizada” (1982).  El agua, siendo parte de la naturaleza urbana, debe ser petrificada, para ejercer una total dominación sobre ella. Visto así, se eliminan las posibilidades de las sequías, las marejadas, los aluviones, la remoción en masa, entre otros desastres socio-naturales, tan propio de la naturaleza y de una fuerza omnipotente como es la gravedad. Así el agua puede ser reducida y controlada dentro de un paisaje, que entonces se convierte en un objeto estático.

Confinar los objetos a un tiempo determinado es un atributo de la modernidad, convertir a la naturaleza en un objeto permite recluirla, y así dominarla. Con esto se destruye el relato mítico de lo “natural” y se sustituye por uno que la dispone como un objeto en exhibición. La naturaleza del agua, tanto en mares, lagos y ríos, o en cualquier cuerpo de agua cercano a la ciudad, es parte crucial del relato de la modernidad, un discurso que privilegia el dominio sobre el medio natural – y el cual en consecuencia- produce una naturaleza, en un contexto triunfal del humanismo sobre el orden natural del planeta.

No obstante, las ciudades marinas, fluviales y lacustres al transgredir ciertos principios que gobiernan la naturaleza acuática, situándola en una esfera mítica de dominación, producen una naturaleza vulnerable, pero al mismo tiempo amenazante.  

Las ciudades costeras, fluviales o lacustres, en un esfuerzo por dominar la naturaleza, intervienen la interfaz mediadora entre la tierra y lo acuático. Esta se transforma, en un proceso conceptual, donde el aspecto mítico es reforzado a través de una estrategia desplegada por el capital. La tiranía humana, se apropia del mito de un progreso permanente, donde el ser humano cree dominar la naturaleza, a través de la tecnología constructiva, pero el hecho es que, lo que domina es su relación con un paradigma inmobiliario extractivista, donde la naturaleza es un pilar fundamental, a través de su estatus cosificado.

Recorrer las ciudades acuáticas, sustrayendo los objetos cotidianos, de la horizontalidad de las cosas en el mundo, para entenderlos en su aspecto más alegórico, es en opinión de Cowan “la transformación de las cosas en signos es ambos lo que la alegoría hace – su técnica- y lo que se trata – su contenido” (1981, 110).  En consecuencia, convertir la naturaleza en un objeto fijo, permite su exhibición, lo cual es un soporte funcional para el desarrollo inmobiliario, un espacio fructífero en el aumento de la plusvalía de los asentamientos a través de la exhibición permanente. 

Sin duda, la amenaza de la destrucción global a través del cambio climático, posibilita que la construcción de obras aledañas a los frentes acuáticos, sean bien recibidas y aceptadas por la comunidad global, de ahí que se realicen bordes de tierra-agua en las ciudades contemporáneas y que estas sean un sinónimo de progresismo urbano. Lo peligroso es, tal cual dice Benjamin, que el espacio natural se convierta en un nuevo terreno de construcción de mitos. Y que este mito de acercamiento de la naturaleza, en realidad encubra una nueva estrategia de expansión del capital en desmedro del planeta y su continuidad. 

Bibliografía

Adorno, Theodor. Critica de la cultura y sociedad. Madrid: Ediciones Akal, 2008.

Benjamin, Walter. El libro de los pasajes. Frankfurt: Suhrkamp Verlag, 1982.

Braun, Bruce, y Noel Castree. «The construction of nature and the nature of construction, analytical and political tools for building survivable futures.» En En Remaking reality nature at the millennium, de Bruce Braun y Noel (eds.) Castree, 2-41. London: Routledge, 1998.

Cassirer, Ernst. Antropología filosófica, introducción a una filosofía de la cultura. Quinta edición en español. Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 1968.

—. La forma del concepto en el pensamiento mítico. . Traducido por N. Trujillo. Santiago: Ediciones Bastante, 2019.

Cowan, Bainard. «Walter Benjamin’s Theory of Allegory.» New German Critique 22 (1981): 109-122.

Hidalgo, Rodrigo, Laura Rodríguez, y Voltaire Alvarado. «Arriba del cerro o sobre el humedal: producción de naturaleza y expansión inmobiliaria en ciudades marinas y fluviales. el caso de valparaíso y valdivia, chile.» Diálogo andino, nº 56 (2018): 87-100.

Kent, james. «Pushing the Monstrous to the Edge of the World; Shaking the Nightmare off the Chest: Hans Blumenberg and Walter Benjamin’s Philosophies of Myth.» International Journal of Philosophical Studies 25, nº 3 (2017): 363-377.

Mali, Joseph. «Retrospective prophets: Vico, Benjamin, and other German mythologists.» Clio 26, nº 4 (1997): 428-448.

Smith, Neil. Uneven development: nature, capital and the production of space. Third. Oxford: Blackwell, 2008.

Vargas, Mariela. «Mito Y Religión en La Interpretación De La Modernidad Capitalista De Walter Benjamin.» Ideas y valores 68, nº 171 (2019): 123-136.